Retoño que crece esperando flor,
si me ves cierro los ojos y desespero.
Tallo que desprende de tu alma fría,
tu alma que rechaza mi confianza y huye.
Huye sin motivo camino a la utopía,
esperanza inmunda que me desvela.
Desvelo que se enciende con tu nombre,
no se va quien deja huella.
Huella como destello que me sigue,
tu alma quizá quiera quedarse
clareando suficiente,
suficiente para iluminarme de a poco.
Incandescencia que se vuelve luz
y brota de mi lengua todas tus palabras.
Palabras que no se dicen pero se escuchan
como las hojas de otoño barridas en abril
petrificadas en julio con la escarcha.
Y así se fueron todas tus palabras.
Sendero Azul.
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