Viendo en las olas el cabrilleo a la luna extraña danza del yuyo al compás del viento despierta en mi soledad del sur a la puna tanto arraigo hacia mi como a la raíz del suelo y por embriago dando a mi estepa el calor sin caer en la rosca de anocheceres fríos y por su gracia adopción de nuestro cantor quien se crió por leche de viejos cabríos entre las piedras se anclaron los españoles se olvidaron las lanzas que dejaron clavadas fuimos libres, esclavos y hasta torturadores presos de nuestro destino con caras lavadas sirviendo al deseo de algún poncho tirado de quienes petrificados por la ignorancia rojearon el río contraste del bosque quemado por voluntad de querer cada vez mas infancias y por embriago dando a mi estepa el calor estando muy lejos de la tranquera al pasado y el pueblo tranquilo bailando un pericón festeja su albedrío de vuelta el paisano sufriendo la escarcha de los corazones rompiendo en lamentos con voces de auxilio quebrando pretextos de poder sin ra...
una boca abierta esconde algún oído sediento