Es la del tercero be, bajo a tu cosmo
sin razones de nada.
Encontrándome a tus pies, no te conozco
tu rebeldía me mata.
Si te entregases a ver, de cualquier modo
el sol en mi ventana.
Como quien promete el bien, no me equivoco
con solo una mirada.
El techo de mi seis be confiesa todo
cada caricia robada.
Como quien promete el bien, no me equivoco
con solo una mirada.
Cada beso de rehén me vuelve loco
y se queda en mi cama.
Acéptame de sostén después un hombro,
que suenen las alarmas.
Cuando en mi mente queden muchos ayeres
y ya no pueda contar con los mañanas.
Desde el tercero estarás dándome calma.
Solo en mi habitación me acuesto pensando
que estarás haciendo con el allí abajo.
No quiero dejar pasar oportunidad
siendo dos victimas de una casualidad.
Y si de nuevo te encuentro en el ascensor
y nunca hemos tomado un gin entre los dos.
Me decís que lo aceptas con cierto pudor
Cómoda en mi colchón me contas tu temor
de irte mañana y extrañar esta cama.
Bajaré para el tres be con algo roto
como excusa barata.
Sendero Azul.
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