Se nos gastaba nuestro aire con respiros del pasado
y cada lunes escribirías una nueva ingrata despedida
tu plato favorito se te volvió analizarme en la huida
mientras tanto nuestro tiempo se seguía consumando
alejarme no servia si tenia tus sueños en mi almohada
me ocultabas tus besos porque decías que ya no los sentía
es que pensabas que cuando lo hacías mas te desearía
yo creía que era parte del amor que estuvieras desesperada
no me animaba a dejarte, y que con ello me despida
de la ingrávida salida, de lo que ya me acostumbre
que el otoño pase malgastado con la ira de los días
y se confunda mi nostalgia con el amor que ya se fue
no me animaba a dejarte y darme cuenta que la realidad
eran solo sueños desgastados por viejos momentos
no me animaba a dejarte porque sospechaba por dentro
que ya me habías dejado mucho antes en la ciudad.
El Sendero Azul.
Comentarios
Publicar un comentario